El deporte como terapia para la depresión y el trauma

En 2023, los Invictus Games se celebran por primera vez en Alemania. La competición deportiva para veteranos discapacitados suele llevarse a cabo cada dos años. Más de 500 soldados y veteranos heridos, lesionados y enfermos de 21 países compiten entre sí en diez disciplinas deportivas.

Aproximadamente la mitad de los competidores sufren daños psicológicos, como la depresión.

La depresión puede desarrollarse como resultado de experiencias y conflictos muy drásticos, pero también como consecuencia del estrés o debido a una predisposición genética. La depresión reduce significativamente la calidad de vida de las personas afectadas y, a menudo, provoca más enfermedades.

Las formas más comunes de tratamiento son la psicoterapia y diversos medicamentos, principalmente antidepresivos, pero no siempre funcionan.

En casos graves y resistentes al tratamiento, los pacientes también reciben la llamada terapia electroconvulsiva, TEC, a base de estímulos eléctricos. Es el procedimiento de estimulación cerebral más antiguo y resulta muy eficaz la mayoría de las veces, pero es una intervención que se realiza bajo anestesia ligera.

El deporte como complemento de la terapia

Actualmente, muchas terapias contra la depresión se combinan con actividades deportivas. Diversos estudios y también las experiencias de los terapeutas han demostrado que el deporte puede complementar de manera importante la terapia contra la depresión y, por tanto, se utiliza. Pero, ¿podrían tener también efecto las actividades deportivas por sí mismas, como una especie de monoterapia?

Para los afectados, esto implicaría no tener sesiones con un psicoterapeuta o psiquiatra, quizá durante años, y además, nada de tomar antidepresivos. Las ventajas son evidentes: no habría efectos secundarios, excepto quizá un esguince de tobillo o dolores musculares. Este concepto ha sido objeto de diversos proyectos de investigación desde hace algún tiempo.

¿Qué importancia tiene el deporte para la depresión?

Uno de los últimos estudios sobre el tema se publicó a principios de este año en el British Journal of Sports Medicine. El trabajo incluyó datos de varios estudios para llegar a los resultados más significativos posibles. Fue realizado por personal del Departamento de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Potsdam junto con investigadores de Australia, Bélgica, Gran Bretaña, Suecia y Brasil.

Los autores llegaron a la conclusión de que el deporte y el ejercitarse no solo tienen una influencia muy positiva en la depresión, sino que también tienen un efecto comparable en quienes reciben psicoterapia o medicación. Es algo que aún no se ha demostrado, pero se atisban sus posibilidades en la terapia contra la depresión.

¿Cómo puede el ejercicio ayudar con la depresión?

Al hacer cualquier tipo de deporte, ya sea correr, andar en bicicleta o hacer yoga, se liberan endorfinas en el cerebro, es decir, hormonas de la felicidad. Estas pueden ayudar a amortiguar y aliviar la depresión y los cambios de humor.

También se ha demostrado que el deporte reduce el estrés, tanto en personas sanas como en aquellas que sufren depresión. El ejercicio también cambia la calidad del sueño de la mayoría de las personas. Esto también puede aliviar la depresión, distraer la atención de los pensamientos negativos y centrarse en sentimientos más positivos. También puede mejorar el funcionamiento del cerebro.

Aunque el deporte sea capaz de ayudar con la depresión, no se ha investigado si esto es suficiente para tratar la depresión grave exclusivamente con deporte.

Además, el deporte modifica la plasticidad del cerebro; es decir, la disposición de nuestro cerebro al cambio y la capacidad de adaptarse a nuevos estímulos o nueva información. Esta plasticidad suele estar muy limitada en las personas con depresión, pero, aparentemente, podría activarse a través del deporte.

Una alternativa deportiva

Especialmente para las personas que no quieren tomar medicamentos como antidepresivos para tratar su depresión o que no pueden tolerarlos, el ejercicio intenso y constante podría incluso ser una forma de controlar su depresión o, al menos, aliviarla.

Hasta ahora, sin embargo, no se ha aclarado de forma concluyente cuáles son los efectos a largo plazo y si las personas realmente encuentran una salida a su depresión solo practicando deporte, sin ningún otro tipo de tratamiento convencional.

 

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