¿Las mujeres fingen los gemidos durante el orgasmo? Este estudio lo revela

En la mayoría de casos, son una expresión psicofísica del placer. En otros, un sonido con un fin.

Los gemidos durante el sexo son, en la mayoría de casos, una señal de intenso placer.

De acuerdo con la experta en sexo y relaciones Nicole Buratti, para ‘Women’s Health’, sirven para comunicar que todo está yendo bien en el acto y también para liberar las inhibiciones que no permiten sumergirse de lleno en la experiencia sensorial.

“Cuando una mujer gime durante el sexo, su garganta se abre, su respiración se hace más lenta y los músculos del piso pélvico se relajan”, detalla la experta a la revista mencionada anteriormente.

En otras palabras, los gemidos son una respuesta natural y biológica a la respiración profunda generada por el placer. Estos pueden resultar catárticos y aumentar la excitación de la pareja, de acuerdo con un estudio desarrollado por la firma Bijoux Indiscrets.

Así como dejar salir estos sonidos puede aumentar la satisfacción y llevar al clímax sexual, también puede ser un arma de doble filo cuando se fingen.

La investigación mencionada anteriormente señala que esto puede desencadenar diversas consecuencias, entre ellas el descenso en el autoestima.

“Si vas a un encuentro sexual para el placer y terminas fingiendo, lo que consigues es frustración y una disminución del deseo”, detalló la sexóloga Laura Morán a ‘BBC’.

Ante la pregunta de por qué lo hacen, hay muchas posibles respuestas. Aquí algunas de ellas.

¿Por qué las mujeres fingen los gemidos durante el sexo?

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Lancashire y la Universidad de Leeds analizó el comportamiento sexual de 71 mujeres heterosexuales de entre 18 y 48 años sexualmente activas, y encontró que el 80 por ciento de ellas gemía para hacer pensar a sus parejas que habían alcanzado el orgasmo o para acelerar el clímax masculino.

66 por ciento de las mujeres admitió haber usado gemidos y quejidos sexuales para acelerar la eyaculación de su pareja y el 79 por ciento gritó para fingir un orgasmo.

Las razones estaban asociadas a que sentían aburrimiento, fatiga o molestias derivadas de las posturas escogidas.

Es decir, que los gemidos no eran una expresión directa de la excitación sexual, sino más bien una herramienta para controlar el comportamiento sexual de la pareja.

“El 92 por ciento de las participantes admite que es una forma de aumentar la autoestima de su pareja y hacer que se sienta seguro sobre su atractivo y desempeño sexual”, explicó en su momento Gayle Brewer, uno de los encargados de la investigación.

Con el objetivo de no caer o llevar a cabo engaños, los expertos señalan que lo importante es el diálogo entre la pareja y la libertad de expresar qué les gusta y qué no durante cada encuentro sexual.

Aunque gemir puede aumentar la excitación y llevar más rápido al orgasmo, al servir como un estimulante sexual, no es un requisito para tener un acto sexual satisfactorio.

Siempre se pueden llevar a cabo otras actividades sensoriales que incluyan la música u otro tipo de juguetes y accesorios.

Para identificar si una mujer está fingiendo los gemidos, la autora Moushumi Ghose recomienda estar al tanto de algunas señales.

“Si provienen de la garganta y no de la boca del estómago, seguramente te esté mintiendo. No todo son los sonidos, fíjate bien en sus gestos, en los movimientos que haga, y si pones atención, quizá logres averiguar si son verdad”, puntualiza a ‘El Confidencial’.

¿Los hombres gimen menos que las mujeres?

Los gemidos no son exclusivos de las mujeres, pese a que las series, películas y producciones audiovisuales de tipo sexual lo retraten en ocasiones de esta manera.

Una investigación realizada por la marca Arcwave reveló que el 60 por ciento de los hombres gime cuando se masturba y el 85 por ciento lo hace cuando tiene relaciones sexuales.

Estos porcentajes fueron menores que los de las mujeres, cuyo 78 por ciento confesó hacer ruido en la masturbación y 95 por ciento en un encuentro sexual compartido.

Arcware también se dio a la tarea de conocer por qué los hombres no gimen. El 55 por ciento admitió que por miedo a ser escuchados, el 40 por ciento lo atribuyó a que se sienten demasiado cohibidos y 33 por ciento porque lo encuentran embarazoso e incómodo.

Con respecto a los resultados, la psicosexóloga Ana Sierra dijo a ‘El Mundo’: “Según mi opinión profesional y teniendo en cuenta las diferencias individuales, no tengo duda alguna de que estos datos son el resultado de una educación sexual diferenciada en función del género”.

Y añadió: “El orgasmo es un fenómeno que requiere cierto grado de descontrol y, por lo tanto, de vulnerabilidad; expresar esta mediante el gemido les sacaría del rol”.

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