Microplásticos podrían provocar cambios de comportamiento en humanos

Los microplásticos, esos diminutos fragmentos de plástico que se han infiltrado en cada rincón de nuestro planeta, desde el aire hasta las cadenas alimentarias, han estado en el centro de la atención en los últimos años debido a su creciente presencia en el medio ambiente; sin embargo, su impacto en la salud de los mamíferos, incluyendo a los humanos, ha sido en gran medida un terreno inexplorado.

Un estudio reciente liderado por el profesor Jaime Ross de la Universidad de Rhode Island, Estados Unidos, ha arrojado luz sobre esta preocupante cuestión al revelar que los microplásticos se infiltran en todos los sistemas del cuerpo y pueden provocar cambios de comportamiento, particularmente en individuos de mayor edad.

La prevalencia de los microplásticos en el entorno natural es ampliamente conocida, pero su impacto en los seres vivos, especialmente en mamíferos, ha sido un tema de investigación limitado hasta ahora. El estudio, publicado en el ‘International Journal of Molecular Sciences’, exploró los efectos de la exposición a microplásticos en ratones, centrándose en las respuestas neuroconductuales y las reacciones inflamatorias, así como en la acumulación de estos diminutos contaminantes en los tejidos, incluido el cerebro.

El profesor Ross explicó la importancia de su investigación al señalar que “las investigaciones actuales sugieren que estos microplásticos son transportados por el medio ambiente y pueden acumularse en los tejidos humanos; sin embargo, la investigación sobre los efectos de los microplásticos en la salud, especialmente en mamíferos, es aún muy limitada”.

Esto llevó a su equipo a indagar en las posibles consecuencias biológicas y cognitivas de la exposición a los microplásticos.

El estudio implicó la exposición de ratones jóvenes y viejos a niveles variables de microplásticos en su agua potable durante un período de tres semanas. Los resultados fueron sorprendentes y preocupantes. Los ratones expuestos a microplásticos mostraron cambios significativos en su comportamiento, especialmente en los sujetos de mayor edad. Sus movimientos se volvieron peculiares y, en muchos aspectos, se asemejaron a comportamientos asociados a la demencia en humanos.

El profesor Ross comentó sobre estos resultados impactantes: “Para nosotros, esto fue sorprendente. No se trataba de dosis elevadas de microplásticos, pero en poco tiempo observamos estos cambios”. Estos hallazgos indican la necesidad urgente de investigaciones adicionales para comprender cómo los microplásticos afectan la salud de los mamíferos, especialmente a medida que envejecen.

Uno de los aspectos más inquietantes del estudio fue la identificación de la acumulación de microplásticos en los tejidos de los ratones, incluido el cerebro. Los investigadores realizaron disecciones en varios órganos importantes, como el cerebro, el hígado, el riñón, el tracto gastrointestinal, el corazón, el bazo y los pulmones, revelando que las partículas de microplástico se habían infiltrado en todos ellos.

La detección de microplásticos en órganos como el corazón y los pulmones sugiere que estos diminutos contaminantes pueden circular en el cuerpo, más allá del sistema digestivo.

Uno de los hallazgos más inquietantes fue la presencia de microplásticos en el cerebro, un órgano protegido por la barrera hematoencefálica, que se considera altamente efectiva en prevenir el acceso de sustancias extrañas. Sin embargo, los microplásticos lograron penetrar esta barrera y se encontraron en lo más profundo del tejido cerebral.

El profesor Ross expresó su preocupación sobre la capacidad del cuerpo para lidiar con estos contaminantes:

“Dado que en este estudio los microplásticos se administraron por vía oral a través del agua potable, la detección en tejidos como el tracto gastrointestinal, que es una parte importante del sistema digestivo, o en el hígado y los riñones era siempre probable. La detección de microplásticos en tejidos como el corazón y los pulmones, sin embargo, sugiere que los microplásticos van más allá del sistema digestivo y probablemente experimentan una circulación sistémica”.

En un momento en que la conciencia sobre la contaminación por plásticos y microplásticos está en aumento, este estudio plantea preocupaciones significativas sobre los posibles efectos en la salud humana y en la vida silvestre. Si los microplásticos pueden afectar negativamente el comportamiento y la salud de los mamíferos, incluyendo a los seres humanos, es esencial abordar esta cuestión con mayor profundidad.

En conclusión, los microplásticos, esos diminutos fragmentos de plástico que se han infiltrado en todos los rincones del planeta, representan una amenaza invisible que puede afectar la salud y el comportamiento de los mamíferos, según un estudio de la Universidad de Rhode Island.

La acumulación de microplásticos en el cerebro y otros órganos plantea preocupaciones sobre su impacto en la salud humana y en la vida silvestre. Este estudio destaca la necesidad de una investigación más exhaustiva y de acciones encaminadas a reducir la contaminación por microplásticos en nuestro entorno.

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