Una opción para el embarazo tardío: “Congelación social”

Entre principios y mediados de los 30, muchas mujeres se dan cuenta de que su reloj biológico sigue avanzando y se preguntan si ya es hora de formar una familia.

Algunas se preguntan qué pasará con su carrera, su vida personal, amigos, aficiones o si el hombre que encontraron es el indicado para tener hijos. A causa de estas dudas, algunas prefieren ser madres más tarde.

1.- Los óvulos envejecen

A partir de los 35 años, la fertilidad de la mujer disminuye debido al proceso natural de envejecimiento. Esto no significa que un embarazo no sea posible en los años venideros. Sin embargo, aumenta la probabilidad de que no todos los óvulos sean fértiles.

Esto se debe a que las mujeres ya han venido al mundo con toda su reserva de óvulos. Al nacer, cada niña tiene entre uno y dos millones de óvulos. En la pubertad quedan unos 300.000, muchos de los cuales nunca maduran.

Solo unos 400 óvulos maduran durante los años fértiles. Normalmente, puede fecundarse un óvulo por ciclo. Sin embargo, a medida que la mujer envejece, más propensa se vuelve a errores en el proceso de maduración, algo conocido como meiosis.

La meiosis es una división celular especial que garantiza que cada óvulo contenga exactamente 23 cromosomas portadores de la información genética de la madre. Durante esta división pueden producirse errores, como que el óvulo tenga muchos o muy pocos cromosomas. Esto dificulta la concepción y aumenta la tasa de abortos espontáneos.

2.- La congelación social permite ganar tiempo

El proceso de envejecimiento de los óvulos puede detenerse si estos se congelan o se extraen. Originalmente, la llamada criopreservación de óvulos estaba destinada a mujeres con enfermedades graves, como el cáncer.

La congelación social se refiere a la criopreservación de óvulos sin necesidad médica. De este modo, muchas mujeres esperan engañar al reloj biológico y embarazarse más adelante, en un momento más adecuado desde el punto de vista profesional, privado o económico.

Según las ginecólogas Janna Pape y Sibil Tschudin, que escribieron un artículo al respecto en la revista especializada “Gynaecological Endocrinology”, la principal razón por la que las mujeres congelan sus óvulos es porque no tienen pareja.

3.- Congelar óvulos es caro

Antes de extraer y congelar los óvulos, se lleva a cabo un tratamiento de estimulación en el que las mujeres se inyectan hormonas durante cierto tiempo para estimular la maduración del mayor número posible de óvulos en los ovarios.

Este tratamiento hormonal puede ir acompañado de algunos efectos secundarios, como mareos, sofocos y alteraciones visuales. Se suelen necesitar entre dos y cuatro sesiones. En el mejor de los casos, se pueden recuperar unos 25 óvulos maduros, pero lo habitual es que haya entre 10 y 15 óvulos, escriben Pape y Tschudin.

Los óvulos se extraen mediante un procedimiento conocido como punción folicular vaginal, en el que los folículos que contienen los óvulos se pinchan con una aguja fina y se aspira el óvulo. Este proceso se considera de bajo riesgo y dura entre 10 y 15 minutos.

Justo después de extraerlos, los óvulos se congelan con nitrógeno a temperaturas de -197 grados Celsius, un proceso conocido como vitrificación, que permite almacenarlos durante varios años. El costo de la estimulación, recuperación y vitrificación en Alemania oscila entre 2000 y 4000 euros. Además, se paga una tasa por el almacenamiento de entre 200 y 300 euros al año.

La fecundación in vitro, es decir, la inseminación artificial con un espermatozoide, que tiene lugar en una fecha posterior, tiene un costo estimado de unos 2000 euros. Dado que la congelación social no es médicamente necesaria, las compañías de seguros sanitarios no cubren estos gastos.

4.- La congelación social no garantiza un embarazo

A pesar del alto precio y la complejidad del tratamiento, la congelación social no garantiza un embarazo posterior. Tras la fecundación de óvulos crioconservados, se consigue un embarazo en aproximadamente el 10% de los casos, agregaron las ginecólogas. También en este caso, cuanto antes se extraigan y se conserven los óvulos, mayores serán las posibilidades de fecundación.

Sin embargo, la eficacia de la congelación social se resiente en otro aspecto: muchas mujeres no los usan. Según un estudio de 2017, esto se debe principalmente a que la pareja adecuada aún no había aparecido y las mujeres no querían ser madres solteras.

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